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¿Por qué mienten los niños?

Es frecuente que los niños digan mentiras,  pero hemos de contemplar estas mentira de forma diferente en función de la edad que tengan. Hasta la edad de los cuatro o cinco años los niños dicen lo que a papá o mamá les gusta, puede ser frecuente que a esta edad un niño haya roto algo delante de todos y diga que él no ha sido porque no quiere que su mamá se enfade. En esta edad no diferencian entre la realidad y la imaginación.

A los seis o siete años los niños ya empiezan a diferenciar  y a tomar conciencia de que han mentido y es frecuente que se sientan mal cuando miente, aunque nadie les haya descubierto. Pero es a los diez u once años cuando un niño está preparado para saber que es un acto relacionado con la confianza. Él o ella exigen a sus amigos que no les mientan y empiezan a tomar conciencia de que la mentira trae consigo un problema ya que produce en los otros una reacción de desengaño.  Es por esto que, la valoración de una mentira, tiene que ser contemplada desde un punto de vista evolutivo.

Mentiras y niños

Una mentira, lejos de enfadarnos y sentirnos ofendidos,  nos puede ofrecer información del  proceso de evolución del hijo, y esto nos permite una actuación más formativa y eficaz

¿Qué hay detrás de una mentira?  ¿Por qué miente un niño?

Un niño puede mentir porque decir la verdad le aleja de su deseo, porque no sabe enfrentarse a un error y le preocupa la reacción de los demás o el posible castigo, porque su propia inseguridad le lleve a sobredimensionar una situación irreal de la cual es protagonista o, incluso,  para llamar la atención de otros.  Detrás de todo ello el niño está distante del valor de la sinceridad, de la nobleza, la confianza. La labor como padres no es tanto castigarle por su error, sino acercarle a estos valores para que formen parte de su forma de ser.

Algunos consejos

  • No se trata de sermonear o de castigar la mentira, sino de hacerle comprender lo importante que es para él y para los demás, que diga la verdad. Transmitir el valor de la veracidad es más formativo que el que tenga miedo a decir la verdad. Si ésta vez no lo consigues sigue constante la próxima vez, hasta que tome conciencia. Muéstrate siempre coherente con tu gran objetivo.
  • Una mentira no es admisible pero si el cometer errores, pon a tu hijo en el camino de progresar porque no quiera seguir cometiendo errores, quizás deba aprender estrategias para resolver el problema personal que le ha llevado a la mentira. Hazle sentir la confianza de que le vas a ayudar.
  • No le enfrentes a situaciones o preguntas inquisitivas que una respuesta afirmativa o veraz pueda llevar a enfrentamiento. Se hábil a la hora de buscar soluciones y facilítale salir de la situación difícil, sin decir, mentiras
  • Que tu hijo sea noble es un objetivo del proceso educativo que como padres debéis perseguir con vuestro hijo. Convéncele y refuerza todo acto en el que diga la verdad. Dale ejemplo con tus actos. Sé coherente y firme en tu empeño, lo conseguirás.

 

 

 

Carmen Castello

Orientadora y Pedagoga.

Directora de ELEA.

Publicado en la Revista Zitus