PROGRAMA PSICOEDUCATIVO

Dislexia
La persona disléxica tiene un estilo de aprendizaje característico, con ciertas variables en las que sobresale, y otras, en las que tiene importantes dificultades.
- Suele ser una persona intuitiva, creativa, con un buen desarrollo en las habilidades plásticas, competente en la relaciones.
- Pero, sin embargo, tiene dificultades importantes en la percepción visual y/o auditiva, en la orientación espacial y/o temporal en situaciones de codificación de letras y números y en su secuenciación. Pudiendo tener buena memoria situacional, su memoria arbitraria (la necesaria para la ortografía) es deficiente.
- Estas dificultades inciden especialmente en el aprendizaje de la lecto-escritura, de las matemáticas, de la comprensión del tiempo, en su organización del espacio.
- La falta de autoestima y la inseguridad suelen ser secuelas personales porque sintiéndose inteligentes, sufren su incompetencia ante determinados rendimientos. Son los grandes incomprendidos.
- La persona disléxica debe acostumbrarse a vivir con su estilo de aprender y a compensar sus déficits, ya que este estilo le acompañará toda su vida.
- Padres y profesores deben identificar al niño disléxico lo antes posible, conocer sus necesidades, tanto de aprendizaje como psicológicas, y realizar, con prontitud, la intervención psicopedagógica precisa que facilite una buena trayectoria escolar. Entender sus dificultades y favorecer su autoestima ayudará al disléxico a tener más fuerzas para resolver obstáculos.
¿Qué precisan?
- Un personal especializado: psicólogo, pedagogo o logopeda.
- Una valoración del tipo y nivel de afectación de la dislexia, según edad.
- Un programa de entrenamiento ajustado a las necesidades de sus manifestaciones (lectura, escritura, ortografía, cálculo).
- Fomentar su autoconcepto y favorecer su autoestima a fin de evitar los comportamientos negativos de llamadas de atención, que a veces, les complican su estancia en el aula y su relación con los demás.
En dos sesiones semanales.

